Durante la Primera Guerra Mundial, ambos bandos empezaron a hacer fotografías con esta cámara. Diversas fotos que mostraban cómo se vivía en el frente quedaron grabadas no sólo en la mente de estos soldados sino que podían verla cualquiera. Digo cualquiera, porque el Art Gallery de Ontario (Toronto, Canadá), es uno de los tantos lugares que reciben fotografías de guerra para mostrar en sus galerías.
Sin embargo, no todos los soldados -que tenían la suerte de regresar a sus hogares- regalaban sus imágenes a estos lugares. Al momento de revelar el rollo recibían un álbum con las doce fotos en un tamaño de 6x7 cm que podían guardar como recuerdo de las trincheras. Muchos las intercambiaban en la guerra y otros, las enviaban a sus familiares.
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| Las cámaras se vendían por US$ 6.22 |
Diseñada por Kodak (entre 1902 y 1913) y lanzada al mercado por George Eastman, la cámara alcanzó los casi dos millones de ventas para 1918. Era la primer cámara que permitía al fotógrafo escribir sobre la película datos de identificación en el momento en que se tomaba una fotografía.
La anunciaban como el “mejor regalo de partida” que un soldado podía recibir, una herramienta que les permitiría aliviar el tedio de la rutina y, en el futuro, “tener el libro más interesante de todos: su álbum Kodak”. Pero al parecer no era el único modelo disponible. La competencia promocionaba la Ansco Vest Pocket Camera que animaban a los soldados a mantener “la puerta de la memoria abierta”, y hasta la Ensignette se publicitaba como “fuerte, fácil de cargar y útil en cualquier circunstancia”.
La anunciaban como el “mejor regalo de partida” que un soldado podía recibir, una herramienta que les permitiría aliviar el tedio de la rutina y, en el futuro, “tener el libro más interesante de todos: su álbum Kodak”. Pero al parecer no era el único modelo disponible. La competencia promocionaba la Ansco Vest Pocket Camera que animaban a los soldados a mantener “la puerta de la memoria abierta”, y hasta la Ensignette se publicitaba como “fuerte, fácil de cargar y útil en cualquier circunstancia”.
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| Aún en estos días se pueden encontrar algunas de estas cámaras antiguas a la venta. |
No resulta extraño el lema de venta de la última. ¿Acaso podría ser un arma moderna? Sin ninguna duda, el fotografiar al enemigo muerto y llevarse la "foto trofeo" a casa podría ser muy denigrante. Un arma de doble filo diría. Por un lado, desahogo del odio representado en la muerte del bando contrario; por otro, el dolor de recordar los días duros.


